sábado, 5 de mayo de 2007

MONOLOGO (VACACIONES)


Bueno, lo prometido es deuda, y aquí va mi primera entrega de monólogos. Espero que os guste; no tengo muchos escritos, por lo que los iré espaciando entre otras cosas que os vaya contando (la actualidad, las noticias curiosas, algo de papiroflexia, juegos, y más cosas que se me vayan ocurriendo). Además, como hoy tocaba ir de comunión, pues como que no estaba yo muy centrado para meterme en ningún laberinto. 


VACACIONES. 

Hoy quiero hablarles de las vacaciones. Las tan, a veces esperadas, vacaciones. Porque seamos sinceros, nos pasamos el año trabajando pensando en cuando lleguen las dichosas vacaciones. Claro que no contamos con los niños. Todo el año esperando que lleguen las vacaciones para descansar, y zas, se adelantan los niños, que las cogen antes que tú; y esa paz que reinaba en tu casa cuando estaban en la escuela, que acababas de comer, y te quedabas un poco traspuesto en el sillón echando la cabezadita... Y ahora, jódete; cuando empiezas a quedarte un poco dormido, llega el niño poniendo la “pley”, o peleándose con el hermano, y se acabó el descanso. Bueno, siempre te queda el recurso de que los puedas mandar a una escuela de verano, o a la piscina, y te dejen unas horas de descanso. Y luego está la tele en verano, que si el resto del año es una basura, imagínense en verano, con lo mal que huele la basura cuando hace calor. Los de la tele cuando se van de vacaciones, deben de dejar a la mujer de la limpieza para que ponga las cintas de video, porque la verdad, es que no vemos más que reposiciones. Coño, si por no haber, no hay ni noticias. Las únicas noticias que vemos, es el calor que hace, los coches saliendo de vacaciones y los pobres inmigrantes en las pateras cruzando el estrecho. Que para mí que están grabadas también, eh. De todas formas, el momento más esperado de las vacaciones, es cuando te vas a la playa, bueno o al camping o la piscina. Pero digo la playa, porque es dónde la mayoría de los españoles escogemos para pasar unos días de vacaciones. Todos los años la misma historia. Has hecho una lista de las cosas principales, y las vas repasando. Las sillas, las sombrillas, la radio, el secador, las raquetas para jugar en la playa, la suegra... ¡Coño, quien ha puesto aquí a la suegra!. Seguro que ha sido mi mujer. Resulta que el año pasado, llevabas el maletero a tope, con los niños en el asiento de atrás peleándose, y sin aire acondicionado; y llegabas después del viaje más quemado que una falla en el sáhara. Entonces, decías: “el año que viene nos compramos un coche más grande, y con aire acondicionado”. Y te lo compras. Te compras un monovolumen, y dices: “buah, este maletero no le llenamos ni soñando”. Pues despierta. Saca una plaza más del monovolumen, y verás el maletero que te queda. Eso si, los niños ya no se pelean. Ahora eres tú el que va todo el camino peleándose con la suegra. Y has puesto el aire, si; pero con la discusión te has acalorado tanto, que ni lo notas. Por fin has llegado a la costa. Que por cierto, ¿por qué le dicen costa?. No será porque unos pocos viven “a costa” de los que pasamos las vacaciones en verano. Bueno, como decía, ya estamos en la playa. Piensas, ¡qué paz!, ¡qué relax!. Y te tiendes en la toalla, no sin antes haberte embadurnado de crema protectora, que si no luego te achicharras y pareces un cangrejo. No has hecho más que tumbarte, y ¡zas!, pasa un niño persiguiendo a otro, y te ponen todo perdido de arena. Que bonito te han puesto, ahora pareces una croqueta, todo rebozado. Claro la arena se ha pegado a tu piel, porque la tienes toda pringosa de la crema que te echaste. Así que no te queda más remedio que meterte en el agua para quitarte el rebozado. ¿Y qué te encuentras en el agua?. ¡Una ballena varada!. No, es tu suegra que le ha dado un revolcón una ola, y la pobre mujer no puede incorporarse. Tratas de ayudarla, pero entre su peso, y la ola que golpea por detrás, ¡zas!, caes encima de ella. A esas alturas, te imaginas que toda el mundo a tu alrededor que ha visto la escenita, se está descojonando; así que la levantas rápidamente, y te alejas de allí a dar un paseo. Esto ya es otra cosa. Que vistas. Los barcos en el horizonte. Las montañas a lo lejos. El chiringuito. La rubia que está tendida. ¡Coño, que rubia!. ¡Cómo está la tía!. Es que no te la puedes quitar de la cabeza. ¿Qué no?. ¡Pom!, un pelotazo en la cabeza de los niños que estaban jugando con las raquetas al lado. Lo mejor es irse al chiringuito. Te vas muy chulo andando, metiendo tripa para lucir tipo, y cuando llegas adónde la arena está a ochenta grados, se te afloja la tripa, y andas más deprisa que el reloj de un funcionario. Objetivo cumplido, ya estás en la barra. Esperas a que haya un hueco para colocarte en la barra. Aprovechas, y ¡zas! te metes en cuanto se da la vuelta el primer incauto. ¡Un tinto de verano!. Esto si es vida. Te bebes otro. El paraíso. Bueno, habrá que pagar. Echas mano, y ¡coño!, me he dejado la cartera en la silla. Se lo explicas al camarero, y te dispones a volver a quemarte los pinreles. Porque esta vez, si que te vas a quemar de verdad. Ahora no tienes ni siquiera los pies húmedos de la arena de la orilla. Y te vas andando de puntillas como una bailarina de ballet; pero con menos gracia, claro, hasta la silla. Después de volver, y pagar en el chiringuito, recoges todas tus cosas y te vas al apartamento. Adivina quién se va a duchar el último. Pues tu imbécil, quien va a ser. Y lo malo no es eso; lo malo es que, cuando tengas la cabeza enjabonada de champú, te empezará a salir el agua fría. ¿Y de quién te acordarás en ese momento?, pues de tu suegra, o sea, de la madre que la parió (a tu mujer). Piensas, ¿si hubiera adelgazado, no hubiera gastado tanta agua en toda esa superficie?. En fin, a tratar que estos días pasen lo más rápido posible, porque la verdad, estás deseando llegar a casa para esparcirte a tus anchas, aunque al otro día tengas que volver a la rutina diaria de tu trabajo, y a aguantar a tu jefe, que vendrá tan cabreado como tú de sus vacaciones.
 

http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno el monólogo, me ha gustado mucho.

Es la realidad de todos los españolitos en Agosto. Espero que los próximos sean tan realitas y tan bien escritos como este.


Saludos y nos veos mañana.

José.