miércoles, 30 de mayo de 2007

MONOLOGO (REFRANES)

Hoy se cumple un mes desde que inauguré este blog, que espero le guste, entretenga y divierta al que lo visite. Para conmemorar esta fecha, hoy suena una de mis canciones favoritas, “Ojalá” de Silvio Rodríguez. Y para que no decaiga, y se “enganche” más gente, como regalo de “cumplemes”, ahí va otro de mis monólogos.

REFRANES

Hoy quiero analizar algunos refranes populares, para que veamos que no son las cosas tan bonitas como las pintan en los refranes. Por ejemplo, un refrán que habréis oído mucho: “A quien madruga, Dios le ayuda”. ¡¡Ja!!, que ganas de cachondeo. O sea; te levantas a las seis de la mañana, con el cabreo normal de los que se levantan a esa hora, y no digamos si encima es lunes; te coges el coche o el autobús, y llegas a tu puesto de trabajo. ¿Y qué te encuentras cuando llegas allí, a tu puesto de trabajo?, ¿qué te han hecho el trabajo que tenías que hacer?, ¿qué tu jefe te espera para aumentarte el sueldo o subirte de categoría?, ¿qué tu compañero de trabajo te dice que tenéis seis en la primitiva? Pues no, nada de eso. Te encuentras que tienes el trabajo exactamente por donde lo dejaste el día anterior, que tu jefe te viene metiéndote prisa para que acabes el trabajito que te encargó, y que tu compañero de trabajo te pide más dinero para echar la primitiva porque no habéis acertado ni el reintegro.
Porque luego, hay quien dice que el trabajo es salud. Pues coño, que viva la tuberculosis. Vamos a ver, si el trabajo fuese bueno, ¿ustedes no creen que los ricos trabajarían?, lo que pasa, es que nadie te dice que es malo. Porque igual que te avisan en los paquetes de tabaco, te podrían decir: “Las autoridades sanitarias le advierten que el trabajo perjudica seriamente su salud”. Y luego está lo de madrugar, que esa es otra. A quién leche se le ocurriría que hay que levantarse a esas horas. También podrían decir “las autoridades sanitarias le advierten que madrugar perjudica seriamente su salud”. Pero claro, eso no lo pondría el que escribió ese refrán que dijimos al principio, “a quien madruga, Dios le ayuda”. Alguien podría apoyar esa afirmación, diciendo que uno que madrugó se encontró una cartera; pero yo le podría decir, que más madrugó el que la perdió; porque también hay otro refrán que dice, “no por mucho madrugar, amanece más temprano”.
Y hablando de madrugar, voy a hablar de una cosa que se hace gracias a que los panaderos madrugan, el pan nuestro de cada día. Pues sobre el pan, también tenemos varios refranes en nuestro refranero, concretamente hay uno que dice que “los niños vienen con un pan debajo del brazo”. En serio, ustedes han visto cuando ha nacido un niño que traiga una barra de pan debajo del brazo. Ni siquiera una baguette. Como mucho lo que te puedes encontrar es un buen pastel debajo del pañal. Eso si, para algunos la mierda es sinónimo de suerte. ¡Qué suerte cuando viene un niño al mundo, eh!, ¡como si te hubiera tocado la lotería!, los pañales, la leche, la ropa, ... ¡Y las noches!, ¡qué me dicen de las noches! Yo no sé por qué leche dicen algunos cuando han dormido bien, que han dormido como un niño chico. Como el niño diga aquí estoy yo, te tiras toda la noche de imaginaria, y cuando el niño por fin se va quedando dormido, pues resulta que te tienes que levantar para irte al trabajo. Para que luego algún capullo, al verte los ojos como chupes y la cara de cansado, te diga en el trabajo: “qué, ayer de juerga, ¿eh?”. Pero sigamos con los bebés. Que me dicen, cuando le estás dando la papilla, y de buenas a primeras te echan el gotelé en toda la ropa. Son como un volcán. Boom, la erupción que te llena toda la cara y el traje. Y además calentita, como la lava. Y luego, continúa saliendo papilla por la boca, como en el cráter del volcán. Pero si le han dado de comer, y el niño no ha entrado en erupción, no se crean que están a salvo, ¿eh?, de pronto, te lo echas sobre el hombro para que suelte el aire, y el niño (eructo), unas palmaditas en la espalda, y te vuelve a contestar (eructo). Y cuando más tranquilo estás, sientes un calor húmedo en el hombro. ¡Ah, los niños!, ¡qué sería este mundo sin ellos! Pues un mundo “de puta madre”. Por cierto, y eso de “de puta madre”, ¿por qué será sinónimo de buena suerte?, ¿es bueno tener una madre que se dedique a “eso”? Porque cuando nos quieren insultar, nos dicen “hijo de…”, o sea, que bueno no debe ser. Y hablando de otros refranes; al principio he hablado de madrugar, y qué me dicen de los refranes que se refieren a la noche. Está aquel que dice “de noche todos los gatos son pardos”. ¿Pardos?, pardos no, hijos de puta es lo que son. Porque, no me dirán que no dan por culo por la noche con tanto maullido; claro, todo el día durmiendo, y por la noche, nos vamos “a gatas”. Bueno, yo confieso que alguna noche también he llegado a gatas; pero juro, que de mi boca no ha salido ningún maullido. De ahí viene ese refrán que dice: “El amor de los gatos, a voces y por los tejados”. Y luego hay otro que dice: “Cuando se le empina el rabo al gato, no tiene nada en el plato”. Que no sean mal pensados, eh, que es el otro rabo. Claro, que para refrán verdadero, que habla de la noche, este: “De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra”. Y que no se me enfaden las suegras, pero es que tienen tan mala fama. Si no, por qué se dice “dichoso Adán que no tuvo suegra”; “madre e hija caben en una camisa, suegra y nuera ni en una talega”; “suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato”; o “suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno”. Y es que las suegras son como el doctor Jekill y Mr. Hyde, porque no hay que olvidar que también son madres; y ¡qué buenas son las madres! Cuando algo nos gusta, decimos: ¡Madre mía!, o ¡mi madre!. Bueno, para dejar contentas a las suegras, hay va el último refrán: “Acuérdate nuera, de que también serás suegra”.

http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

2 comentarios:

minero dijo...

Felicidades "severlas", deseo que cumplas muchos más, pues blog tan ingenioso recibirá sin duda muchos visitantes con el tiempo.
Sobre tus monologos creo que te recomendaré al Cáceres.

palindromos dijo...

Gracias por los elogios; pero una cosa es escribir monólogos, y otra representarlos. Para eso hay que tener gracia. Y ensayar mucho.