martes, 19 de junio de 2007

RECUPEREMOS EL PASADO

Al leer la última entrada de “Minero” en su blog, me ha traído también recuerdos de mi niñez. Desde luego hemos perdido muchas cosas en el camino; y caminamos, cada vez más, hacia una sociedad más individualista. Recuerdo como los niños y niñas jugábamos en la calle a juegos que, seguramente con el tiempo, terminarán perdiéndose. Recuerdo los días de lluvia en los que, calzados con botas “katiuska”, íbamos de charco en charco. Y niños jugando con un aro de metal, que guiaban mientras iban a comprar lo que les había encargado su madre, o desplazándose tumbados boca a bajo en un patín fabricado con tablas y cuatro cojinetes por su padre. Estos y otros juegos, eran actividades que nos hacían relacionarnos más con nuestros amigos y amigas, cosa que los niños y niñas de ahora basan en mandar mensajes ininteligibles desde el móvil, o simplemente hablando desde él, o chateando desde el ordenador. El objeto de los juegos debe ser relacionarnos con los demás; y desde aquí reivindico que se fomenten desde los ayuntamientos, desde unas jornadas lúdicas en las que se recuperen tanto los juegos clásicos de la calle, como los juegos de tablero que, desgraciadamente, ahora los niños han sustituido por juegos electrónicos para jugar solos. Yo también, al igual que “Minero”, siento nostalgia de esas comidas en las que compartías con tu familia vivencias. Sobre todo, quienes contaban sus vivencias, eran nuestros progenitores; porque nosotros éramos tímidos, aunque eso si, nos empapábamos con las historias que nos regalaban. Ahora el televisor, esa caja tonta que nos narcotiza, nos hace entusiasmarnos con telenovelas, chismes de famosos, concursos o series con argumentos inverosímiles. Y todo esto, mata el diálogo, la conversación, y nuestras vivencias quedarán dormidas hasta que algún nieto o nieta curioso le pida a ese abuelo que “chochea” que le cuente tal historia; porque realmente, la historia se ha alimentado principalmente por la transmisión oral. Análogamente, podríamos decir también que las tertulias literarias del siglo pasado (que lejos suena), desaparecieron por culpa de esta forma de vida, de estos avances, de esta vorágine que nos estresa, y nos condena a aislarnos, y a no compartir la sabiduría de los demás.

http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

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