domingo, 2 de septiembre de 2007

¿DE DONDE VENIMOS?

Aquí os dejo con otra entrega mensual de mis monólogos. Espero que os guste.
¿DE DONDE VENIMOS?
Siempre nos hemos preguntado las tres típicas preguntas trascendentales: ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? y ¿De dónde venimos? No sé cómo la gente todavía se pregunta estas cosas, con lo claras que están. ¿Quiénes somos? Coño, mira tu carnet, y verás quién eres. Y si no, pregúntaselo a alguien conocido, y te mirará con cara sorprendida pensando: ¡Este tío es gilipollas! ¿A dónde vamos? Pues a dónde vamos a ir, primero a la escuela, luego a la universidad (el que puede), después al trabajo y luego al cementerio. Bueno, y entre esos paseos también al médico, al bar, al gimnasio, a la casa, a la iglesia, a la playa, etc. Tenemos ya claro quienes somos y a dónde vamos; pero sabemos realmente de dónde venimos. Es que nos están confundiendo continuamente; que si nos trae la cigüeña, que si venimos de París, o las dos cosas juntas, que nos trae la cigüeña de París. Que como se enteren los de las compañías aéreas, nos denuncian por intromisión en sus actividades. También está aquello que dicen que los niños nacen debajo de una col. Vamos a ver, debajo de una col el único ser con vida que podemos encontrar es un topillo de esos que se lo comen todo. Luego ya, más recientemente hemos oído también que los niños se bajan de Internet. Eso si que no es verdad; los niños no se bajan de Internet, como mucho se quedan colgados de Internet, porque hay que ver las horas que se pasan los críos chateando con su amigo que vive al lado. Que digo yo, si lo tiene al lado, para que leche se pone a hablar con el por el ordenador. Vete a su casa, llámalo y os vais a hablar tranquilamente al paseo. Y después está eso otro que hemos oído, que los niños traen un pan debajo del brazo. Pero que tontería más grande. Vamos, que estamos nosotros en el parto de nuestra mujer, y vemos al niño aparecer con una baguette bajo el sobaco, y lo primero que pensamos es: “Mi mujer me la ha pegado con el panadero. Claro, ha metido la masa en el horno, y a los nueve meses ha salido este bollito de cocción lenta”. Y es que hay cosas que no tienen ni pies ni cabeza. Volviendo a lo de que los niños vienen de París. Es que nos podíamos preguntar: ¿Y por qué precisamente tienen que venir de París? ¿No sería más lógico que vinieran de China? Sí, ya se que está más lejos; pero en realidad, dónde más niños nacen es en China, luego sería lógico que allí estuviera la fábrica, ¿no? Además, ¿no os habéis dado cuenta de la cara que tienen los niños al nacer?, con esa cara amarilla fruto de la bilirrubina, y los ojos cerrados como los chinos. Vamos, que a mí me dicen cuando vi nacer a mi hija, que venía de China, y es que me lo creo. Porque hoy en día, todo viene de China. Mirad sino debajo de cualquier juguete o aparato electrónico: “Made in China”. De hecho, ya hay mucha gente que encarga sus niños en China y se los trae, un poco críados ya, pero se los trae. Eso sí, son chinos y dicen que a eso lo llaman adopción. Y es que cuando un niño nos pregunta con toda su ignorancia: ¿Papá, de dónde venimos?, pues lo primero que se te ocurre es contestarle con algo corto y contundente para que el niño te deje en paz. ¡Nos trae la cigüeña! Si el niño es pequeño o no tiene muchas inquietudes, dejará de preguntarte hasta que pasen unos años; pero pasados estos, volverá a la carga. Aquí tienes dos dilemas; o le añades lo de que la cigüeña los trae de París, o le explicas lo de la abejita y la flor. Porque si le pregunta a tu mujer, y le dice que tiene el niño dentro de la barriga, vendrá y te dirá: “Papá, no le des más niños a mamá, que se los come”. Y con esa edad, no dejarán de preguntarte hasta que quede satisfecha su curiosidad. Porque los niños son muy listos, eh. Llegará un momento que te seguirán preguntando, no para que les expliques de dónde venimos; sino para ver que “rollo” te inventas, porque ellos ya se han enterado de todo el proceso de concepción y desarrollo del bebé, y quieren ver cómo sales del apuro. Lo mejor es el efecto shock. Se le dice al niño: “Mira, papá introduce su miembro en la vagina de mamá, y nueve meses después nace un niño”. Claro que el niño te preguntaría: “¿Quién es ese miembro que se introduce en mamá? ¿Y dónde tiene mamá esa vagina? ¿Se puede comer? Bueno, es un verdadero lío esto de intentar explicar a los niños cosas tan trascendentales, ¿verdad? Yo creo que dado los tiempos que corren, lo suyo sería decirle al niño: “Mira niño, búscalo en el Google”. Y el niño te preguntaría: “¿Y qué pongo papá?”. Niño, pon lo que te salga de los cojones, y ten cuidado de no manchar nada, eh.

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