viernes, 26 de octubre de 2007

ANCIANOS SORPRENDENTES

En Recife, Brasil, una abuela ha tenido gemelos, y es la primera brasileña en dar a luz a sus propios nietos. Rozinete Palmeira ya era madre de tres hijos y tenía un nieto, y su hija Claudia tuvo que recurrir a ella, tras varios intentos de inseminación en vano, para tener descendencia. Tras treinta y ocho semanas de gestación, dio a luz mediante cesárea a Antonio y Víctor, de 2,410 Kgs. y 2,930 Kgs., respectivamente; convirtiéndose así, en la madre de sus propios nietos. Aquí se cumple el dicho ese de “éramos pocos y parió la abuela”.
La segunda noticia de esta semana ha tenido lugar en Alemania, dónde Rolf Eden, un playboy alemán de 77 años que presume de haber seducido a más de tres mil mujeres, ha denunciado a una berlinesa de 19 años ante la justicia por discriminación, al rechazarle cuando trató de conquistarla. La joven le dijo que le parecía muy mayor, y el anciano se sintió dolido, pues ninguna mujer se atrevió a decirle eso. El galán setentón, fundador en los años 60 de la discoteca Edén que presume de ser irresistible, creía que la “tenía en el bote” cuando después de conocerla en un pub, invitarla a champán y llevarla a su apartamento, dónde tocó el piano para ella, decidió continuar el flirteo en el dormitorio. Llegado ese momento, la joven le rechazó diciéndole “lo siento, no eres mi tipo”. Tras esto, puso la denuncia mencionada por sentirse discriminado por su edad. ¡Cuando daño está haciendo la viagra! ¿A qué es capaz de pedir indemnización para que le paguen lo que se gastó en pastillitas?.
La última noticia es sorprendente, aunque muy triste. Una anciana de 85 años ha pasado setenta años en la cárcel por robar en su día 18 céntimos de euros. Lo triste del caso es que ni siquiera los robó. Es más, el dinero apareció después, pero ella nunca fue liberada. Fue acusada de robar el mencionado dinero cuando trabajaba como limpiadora en una consulta médica, y sancionada en virtud de una ley sobre locura de 1890, y hay comenzó su tortura de psiquiátrico en psiquiátrico. Recientemente fue trasladada a un asilo y perdió todo contacto con su familia, que pensó que había muerto; pero el pasado agosto, uno de sus hermanos pequeños, por casualidad, encontró una carta que le permitió descubrir su existencia y localizarla. La anciana estaba sorda y sólo podía comunicarse por escrito, pero abrazó a sus hermanos que no veía desde que eran pequeños, en gesto emotivo. Malditas leyes estúpidas, y malditos jueces que no revisan estos casos. No hay dinero en el mundo para devolverle toda una vida a esta mujer.


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