domingo, 9 de diciembre de 2007

MAS RARO QUE UN CHINO VERDE

Bienvenidos a las últimas noticias curiosas ocurridas en nuestro mundo. La primera noticia ha ocurrido en China, y es que, con tantos chinos, cómo no va a pasar algo allí. Resulta que los médicos de China están desconcertados ante lo que le ocurre a un individuo de 52 años llamado Chen Shunguo. El chino en cuestión se pone verde, esto es, cuando suda, el color de su sudor es de color verde. Los médicos no consiguen explicar este fenómeno, ni siquiera con los análisis que le han realizado. Ya me imagino cuando fuera al médico y explicara su problema en el momento que sudaba, que se pusiera rojo de vergüenza. ¡Vamos, como un semáforo! Sudor verde, color amarillo de la piel y luego rojo de vergüenza.
Claro que lo que ha ocurrido en México no tiene palabras. O por lo menos, no en la lengua de los protagonistas. Dos ancianos únicos conocedores de la lengua indígena zoque de Tabasco, han dejado de hablarse. Así que, como reza aquel dicho, “las palabras se las lleva el viento”. Y las lenguas también, porque si no se reconcilian, esta lengua será otra lengua muerta más.
Y aquí en España también los hay brutos. Si no que se lo pregunten a los médicos del Hospital Infanta Cristina de Badajoz, donde ingresó un vecino de Fuentes de León de 45 años por haber ingerido una amanita faloide. Y no es que este hombre fuera bruto por haberse comido una seta mortal, sino por como lo hizo. En unas jornadas micológicas celebradas en su pueblo, el tipo en cuestión se enzarzó en una discusión con otros vecinos, afirmando que la seta que estaba expuesta delante de ellos no era venenosa. Y para demostrarlo, en un descuido de los organizadores de las jornadas, agarró la seta y se la comió. Y para corroborar lo de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y lo bruto de este extremeño; en la cama del hospital, y ya repuesto, seguía diciendo que la seta no era tóxica, y que estaba dispuesto a volver a comerla.
Por último, y también aquí en España, ha pasado algo que nos puede parecer gracioso, pero que a su protagonista no le debido de hacer ni chispa de gracia. A Antonio Bandín Moreno le enviaron la factura del gas; pero cual no fue su sorpresa, cuando su mujer le comentó que, aunque todos los datos estaban bien, los apellidos que le habían puesto eran un insulto hacia su persona. La citada factura venía a nombre de Antonio Gilipollas Caraculo. Ante estos hechos, este sorprendido valenciano ha puesto una denuncia por injurias y manipulación de sus datos. A continuación, podéis ver un vídeo con el protagonista de la noticia relatando los hechos.



http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

1 comentario:

PICALCAN dijo...

Entonces es el chino el que se pone de colores...
El de la seta se puso morao y después imaginate, de todos los colores. Claro que al que de verdad han puesto verde es al de la factura. Como trinquen al que lo haya hecho lo va a tener negro.