domingo, 13 de abril de 2008

LA INQUISICION Y SUS APARATOS DE TORTURA

La historia de la Inquisición, o de la "Santísima Inquisición", como graciosamente se llamaban ellos; es una historia espeluznante. Si ya está mal torturar y matar a alguien, peor está haciéndolo en nombre de la Iglesia. ¿Dónde está aquello de poner la otra mejilla? Eso sí, hace poco (creo que después de quinientos años) la Iglesia pidió perdón, y todos en paz. ¡Lo reconfortantes que se habrán quedado las personas torturadas que murieron por aquellos tiempos.




La inquisición fue un tribunal eclesiástico establecido en Europa durante la Edad Media para castigar los delitos contra la fe. Sus víctimas eran las brujas, los homosexuales, los blasfemos y los herejes, éstos son cristianos que niegan algunos de los dogmas de su religión. En algunos casos, también eran castigados los judíos, pero esto no era corriente. Los acusados eran brutalmente interrogados, mediante torturas, y ejecutados sin ninguna piedad, sus bienes eran requisados. Durante la inquisición española, los herejes eran encarcelados sin ser acusados formalmente. Eran encadenados en frías y hediondas mazmorras infestadas de insectos y ratas, solo ellos y su excremento. El prisionero que no quería confesar era dejado en soledad y oscuridad por semanas, meses o hasta años, porque a la inquisición el tiempo no le incumbía, podía esperar y así mientras, poder salvar otra alma perdida para el Señor. Si unas pocas semanas o meses no convencían al hereje acusado, el tiempo se transformaba en años, los años en décadas y así el prisionero quedaba en su horrible mazmorra sin nunca ser juzgado. Hay muchos casos donde tres, cinco o hasta diez años pasaron entre la primera audiencia y el juicio final del reo, tiempo en el cual el acusado se pudría en su celda.
Una vez convicto, el prisionero se enfrentaba a los verdaderos terrores. Ambos, el inquisidor y el obispo debían de estar presentes. Al prisionero le eran mostrados los instrumentos de tortura y era incitado a confesar. Al rehusarse era desnudado y atado y de nuevo instado a confesar. Se le prometía misericordia si lo hacía. Estos hombres y mujeres estaban atados y desnudos ante los agrios e implacables frailes mientras veían como calentaban los hierros al rojo vivo, probaban las ruedas de tortura y engrasaban los mecanismos en preparación para su uso en sus propios huesos y cuerpo.
El gran culpable de tantas torturas, fue Tomás de Torquemada; no en vano, fue el primer Inquisidor General del Tribunal del Santo Oficio y el que puso a la firma de los Reyes Católicos el decreto de expulsión de los judíos. El inquisidor entorpeció la vida intelectual española de forma trágica. Nunca se arrepintió de quemar herejes ni de expulsar judíos. Su tumba fue profanada durante la Guerra de la Independencia.
La aportación de Torquemada consistió en convertir lo que era un proyecto político para la religión en un proyeco religioso para la política. Si esa mutación se hubiera previsto, seguramente la nueva Inquisición no habría nacido. Pero cuando se puso en marcha, no hubo forma de detenerla. Los 10 años de torquemadismo, desde el establecimiento del Tribunal del Santo Oficio hasta la orden de expulsión de los judíos en 1492, escrita seguramente por el propio Fray Tomás, muestran la evolución del problema de los conversos bajo la actividad inquisidora. Ambos hechos están pensados para preservar la pureza de la fe y asegurar la posición social de los cristianos nuevos, pero desembocan en 3.000 ejecuciones mediante la hoguera y un número varias veces superior de encarcelamientos, confiscaciones, torturas y degradaciones públicas. Torquemada, detrás de la Corona, es quien siembra el terror.
El establecimiento de Torquemada como Inquisidor General, fácil en Castilla, fue dificultosísimo en Aragón. Los catalanes aceptaron la Inquisición a regañadientes, pero pidieron que fueran ellos los que nombraran al Inquisidor. Fernando no quiso. Los aragoneses fueron más lejos y Teruel llegó a alzarse en armas contra el Santo Oficio, caso primero y último. Los turolenses cerraron las puertas de la ciudad a los inquisidores que venían de Zaragoza; el Rey pidió que los funcionarios aragoneses acudiesen armados a proteger la entrada de los inquisidores. No lo consiguió y tuvo que recurrir a tropas de Castilla para que tomaran la ciudad. Pero la caída de Teruel desesperó y radicalizó a conversos, a judíos y a muchos cristianos viejos que veían que la Inquisición acababa con sus fueros y libertades. Empezaron las conjuras en Zaragoza y una desembocó en el asesinato del inquisidor Pedro de Arbués. La represión fue rápida y feroz. Torquemada empezó a llevar una escolta de hasta doscientas lanzas y a tener siempre en su mesa un cuerno de rinoceronte, para prevenir envenenamientos. Los judíos, al principio, colaboraron con él como delatores de los despreciados conversos. Sólo cuando ya era tarde se dieron cuenta de que iban a ser víctimas de un sistema que no sólo eliminaba a los que no terminaban de ser ni judíos ni cristianos sino que imponía por la fuerza la existencia de una sola fe. La obligación no terminó con la devoción pero sí con la libertad de conciencia. La Inquisición española, creada en todos sus detalles por Torquemada, provocó muchas menos víctimas que otros tribunales europeos similares.
Bueno, no quiero extenderme más en este tema, y os contaré que el pasado día 6 de abril tuve la ocasión de visitar la bellísima ciudad malagueña de Ronda, donde pude visitar el curiosísimo Museo Lara. En él se pueden contemplar todo tipo de antigüedades: máquinas de escribir, de cine, relojes, prismáticos, armas de fuego, armas blancas, y un sinfín de cosas antiguas coleccionadas por Juan Antonio Lara. Entre todas esas cosas, también había aparatos de tortura; y por ello era lo de publicar este post, para dar a conocer lo que era la Inquisición; y sobre todo, para que contempléis algunos de los horribles aparatos de tortura con los que la mencionada Inquisición "hacía justicia"; y por si fuera poco, cómo utilizaban esos aparatos.
Estas eran las actas por las que la Inquisición ajusticiaba a los herejes. Si hubiera existido hoy, algunos arbitros hubieran pasado por ahí.



LA GUILLOTINA:

Curiosamente, la guillotina no tuvo su origen, como casi todo el mundo cree, en Francia. No se sabe con exactitud dónde y cuándo empezó a utilizarse; pero se sabe que funcionó antes del año 1300 en Alemania, Italia y Gran Bretaña. La fuerza del golpe de la cuchilla era de 400 kgs. por pulgada, y en España comenzó a usarse a principios del siglo XIX.




EL GARROTE VIL:

Este aparato consiste en un tornillo que hace retroceder el collar de hierro, matando a la víctima por axfisia. En España fue usado hasta 1975, año en el que coincidió la muerte de Franco y la abolición de la pena de muerte.


Este era un método un poco más cruel. El reo apoyaba su cabeza en el tronco, y el verdugo hacía caer sobre su cuello este gigantesco hacha. A veces resultaba un espectáculo sangriento y agonizante si el verdugo "no atinaba" bien. 



MAQUINA DE ROTACION:

Era un instrumento con mecanismo semimanual creado para causar dolor. El reo era atado de manos con cadenas superiores, y sujetado con un hierro que aprisionaba sus piernas, de forma que era sentado sobre unos clavos grandes que tenía el asiento. Por si esto fuera poco, el respaldo tenía dos ruedas dentadas que giraban una al contrario de la otra, de forma que iban desgarrando la espalda cuando el verdugo hacía girar las ruedas.



LA CUNA DE JUDAS:
 
La víctima era situada en la punta de la pirámide, y era soltada de las cuerdas, cayendo sobre su punta y clavándosela en el ano, vagina o testículos. 



CINTURON DE CASTIDAD:

Al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, la idea del cinturón de castidad no era la de impedir a la mujer tener relaciones sexuales; sino construir una barrera contra la violación que tenía lugar en época de acuertelamiento de soldados en las cuidades, durante estancias nocturnas en posadas, durante los viajes.



EL APLASTACABEZAS:

La barbilla de la víctima se apoyaba en la barra inferior, y el casquete era empujado hacia abajo por el tornillo. Primero destrozaba los alvéolos dentarios, después las mandíbulas, y por último el cerebro salía por la cavidad de los ojos entre fragmentos del cráneo.



LA DONCELLA DE HIERRO DE NUREMBERG:

Consistía en una especie de sarcófago con dos puertas y clavos en su interior, que penetraban en el cuerpo de la víctima cuando éstas se cerraban. Los clavos eran desmontables, con lo cual permitían un amplio abanico de posibilidades; desde mutilaciones a heridas, que hacían de la tortura una muerte más prolongada.



PICOTA DEL TONEL:

Era de origen austriaco, y se utilizaba para quienes hubieran "cometido pecado" de borrachera, robo de frutas, robo con escalo, sodomía o pecado nefando e incesto. La víctima era expuesta en la calle, y soportaba su peso acarreándolo entre la vergüenza y gritos de la gente.



LAS JAULAS COLGANTES:

Las víctimas eran introducidas, desnudas o semidesnudas, en las jaulas y colgadas. Morían de hambre y sed; por el mal tiempo y el frío en invierno, y por el calor y las quemaduras solares en verano. A menudo, anteriormente habían sido torturadas y mutiladas para mayor escarmiento. Los cadáveres se dejaban en la jaula hasta que se descomponían y se desprendían los huesos. Cuando las víctimas morían, eran alimento de todo tipo de animales.





EL POTRO:

La víctima era alargada hasta treinta centímetros por la fuerza del cabestrante. Esto se debía a la dislocación de brazos y piernas, al desmembramiento de la columna vertebral y al desgarro de los músculos de extremidades, tórax y abdomen.
 


EL ARAÑADO O UÑA DE GATO:

El arañado era la versión femenina de la uña de gato. Este instrumento consistía en un trozo de hierro en rodillo con filo en forma de tenedor, y se colocaba en los pechos. Esta tortura era exclusiva de las mujeres. Las uñas de gato, en cambio, eran grandes como cuatro dedos de hombre, iban montados encima de un mango y se usaban para reducir a tiras la carne de la víctima y extraerla de los huesos en cualquier parte del cuerpo.


LA HORQUILLA DE HEREJE:

La horquilla impedía cualquier movimiento de la cabeza, pero permitía que la víctima murmurase; pero si éste se obstinaba, se vestía con el traje característico y se le conducía a la hoguera.



Bueno, hay muchísimos más elementos de tortura; pero creo que con los que hemos visto, ya son suficiente tortura. A mí la única tortura que me gusta, es la de Shakira. ¡¡¡Aaaaaay!!!.

http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

1 comentario:

david dijo...

huy que malos eran lo habian de aplicar en estos tiempos....