martes, 2 de junio de 2009

DIEZ MARAVILLAS TECNOLOGICAS DE LA ANTIGÜEDAD

Cuando uno piensa en la tecnología de la antigüedad suele imaginar una serie de artefactos primitivos y rudimentarios de dudoso funcionamiento. La realidad, sin embargo, es que los antiguos chinos, griegos y egipcios crearon algunos dispositivos cuya sofisticación nos deja hoy día con la boca abierta. Puertas automáticas, máquinas dispensadoras, calculadoras astronómicas… un auténtico despliegue que haría las delicias de los fascinados por la tecnología de aquella época. Aquí tenéis diez ejemplos de lo que estoy hablando:

El sismómetro de Zhang Heng


En el año 132 d. C., el inventor chino Zhang Heng diseñó un dispositivo capaz de detectar los terremotos a cientos de kilómetros de distancia. Se trataba de un gran jarrón con varios sapos de bronce dispuestos a su alrededor. Si la tierra temblaba, una bola metálica se soltaba en su interior y caía sobre la boca de uno de los sapos, indicando la dirección del terremoto.
La leyenda dice que llegó a detectar seísmos a 600 Kilómetros de distancia.

La primera máquina expendedora


Como otros muchos artefactos, esta máquina fue creada por el matemático Herón de Alejandría en el siglo I dC. El dispositivo, situado a la entrada de los templos, dispensaba una pequeña cantidad de agua sagrada a cambio de una moneda.
El sistema era muy sencillo: al caer, la moneda accionaba una palanca que se elevaba y dejaba salir el líquido durante unos segundos. Un primer esbozo de lo que muchos siglos después serían las máquinas expendedoras.

Clepsidra, el reloj de agua


Los primeros relojes de agua fueron creados por los egipcios. Se trataba de vasijas que se iban vaciando a un ritmo constante a través de un orificio en la base.
Mediante unas marcas en la vasija, bastaba mirar el nivel del agua para conocer el tiempo transcurrido desde su puesta en marcha. Los griegos y los romanos lo siguieron utilizando y su uso se extendió hasta los tiempos de Bizancio. También fue desarrollado de forma paralela por los chinos.

Puertas automáticas para templos


La creatividad de Herón de Alejandría llegó a tal extremo que casi se convirtió en un maestro de los efectos especiales. Ideó un mecanismo para hacer sonar las trompetas cuando se encendía el altar de un templo egipcio, e incluso un sistema para expulsar niebla artificial.
Pero lo que más sorprende es el esbozo un sistema de puertas automáticas para templos, un dispositivo que funcionaba tras el encendido de un fuego, que provocaba la apertura de las puertas en el momento deseado.

El mecanismo de Anticitera


Sus engranajes componen el artefacto primitivo más fascinante de la antigüedad. Numerosos estudios han llegado a la conclusión de que se trataba de una sofisticada calculadora astronómica para predecir las posiciones de los astros. Nuevas investigaciones han fijado la fecha de su fabricación entre el 150 y el 100 a. C., antes incluso de los que se creía. Un estudio más reciente plantea la posibilidad de que se tratara de un calendario mecánico que permitía fijar con exactitud la celebración de los Juegos Olímpicos.

El órgano hidráulico


En el siglo III a. C., el inventor griego Ctesibios ideó las primeras máquinas que funcionaban con agua y aire. A él se atribuye la creación del órgano hidráulico o hydraulis, un instrumento que combinaba la presión del aire y del agua para generar sonidos.
Se utilizó en teatros y templos, en ocasiones para imitar cantos de pájaro.

La eolípila


Otra de las creaciones de Herón. Aunque durante mucho tiempo se consideró un juguete, se trata de la primera máquina de vapor de la historia. El mecanismo consistía en un recipiente metálico lleno de agua y diseñado para rotar sobre su eje. Una vez que se ponía al fuego, el vapor era expelido por dos tubos dispuestos en los laterales, de forma que la fuerza de la propulsión hace girar el mecanismo. Los principios que le llevaron a crear este juguete, permitieron a Heron diseñar artilugios más complejos, como las puertas automáticas.

El tornillo de Arquímedes


A pesar de su aparente sencillez, el mecanismo es tan eficaz que se sigue utilizando en nuestros días. Se trata de un tornillo giratorio cuyo diseño permite elevar el contenido mediante la simple rotación. Se ha utilizado para la elevación de agua, harina o cereales. Se atribuye su invención a Arquímedes, en el siglo III adC, aunque se cree que ya era utilizado por los egipcios.

El "bambucóptero"


Alrededor de cuatrocientos años antes de Cristo, y con cuatro palitos bien ensamblados, los chinos pusieron el primer granito de arena en la historia de la aerodinámica. La denominada “libélula de bambú”, en un palito con una pequeña hélice en la parte superior, ha sido utilizado como juguete hasta nuestros días. Hacia 1809, George Cayley se inspiró en su diseño para sus prototipos de helicópteros.

La esfera armilar


Atribuida al genial Eratóstenes, allá por el 255 a.C., la esfera armilar era una representación del universo conocido en la antigüedad, un artefacto en que se representaban las estrellas y constelaciones tal y como se creía que giraban alrededor de nuestro planeta. Su complejidad mecánica ayudó a mejorar algunas habilidades técnicas y se siguió construyendo hasta los tiempos de Tycho Brahe. En el Renacimiento, se convirtió en un símbolo de conocimiento y sabiduría.


http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

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