sábado, 6 de noviembre de 2010

VIGILANTES QUE NO VIGILAN

Resulta anecdótico que las personas que deben vigilar por nuestra seguridad o la de las personas que los contratan, hagan una pausa en su trabajo para echar una cabezadita. En su defensa diré que después de una copiosa comida es normal que el sueño se apodere de tí, y hasta políticos o personajes importantes han caído en los brazos de Morfeo en el momento más inoportuno. La siesta es algo tan natural, que cualquiera que se eche en un sillón después de comer, queda rendid@ algunos minutos; y mucho más, si en la tele están echando algún programa soporífero.

Con vigilantes como estos, cualquiera puede robar artículos a sus anchas.





Algunos, aunque parezcan dormidos, te señalan con el dedo índice como advirtiéndote que te están controlando.



Los accesos a lugares públicos no son obstáculo con gente como ésta.




Incluso museos y hospitales quedan desguarecidos cuando el cansancio se apodera de los vigilantes.





Las obras pueden ser un blanco fácil para el robo en situaciones como ésta.



Los vigilantes no se privan de echar su cabezadita ya sea en una terraza ...



... o en cualquier parque público.








http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

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