domingo, 19 de diciembre de 2010

MUERTE ABSURDAS (1)

Es triste morirse; pero más triste es hacerlo de forma tonta, o por haber cometido alguna estupidez. Las siguientes quince muertes, son parte de algunas que iremos viendo en otros posts, y que llaman la atención por la forma curiosa en que acaecieron.


MUERTE EN EL BAÑO.

La muerte en el baño suele ocurrir muchas veces, y no por ello es menos absurda. Hay muchos ejemplos de muertes en el baño, pero la de Elvis Presley (1935-1977) es la más famosa. El rey del rock’n’roll fue encontrado tirado en el piso del baño de su mansión de Graceland después de haber vomitado cuando estaba sentado en el inodoro. Los médicos atribuyeron su muerte a un ataque al corazón causado por su sobrepeso y por su adicción a las pastillas.





MUERTE POR AGUANTAR LA ORINA.

Como vimos en la muerte anterior, hay muertes en el baño; pero también hay muertes por no ir al baño. Concretamente, el noble y astrónomo danés Tycho Brahe era un personaje interesante que tenía un enano como bufón al que sentaba bajo la mesa durante la cena. Incluso tenía un alce entrenado como mascota. Tycho también perdió la punta de su nariz en un duelo con otro noble danés y tuvo que usar una nariz falsa hecha de plata y oro, pero ésa es otra historia. Se dice que Tycho tuvo que aguantarse las ganas de ir al baño durante un banquete particularmente extenso en 1601 (levantarse en medio de una cena era considerado como algo realmente ofensivo), a tal punto que su vejiga, llevada al límite, desarrolló una infección por la que murió. Análisis posteriores sugirieron que Tycho murió en realidad por envenenamiento con mercurio, pero esa conclusión no es tan interesante como la historia original.

MUERTE POR ACUMULACION DE BASURA.

Ya sabemos la afición de algunas personas a coleccionar y guardar cosas, y eso es lo que hacían Homer y Langley Collyer. Los dos hermanos tenían miedo de deshacerse de cualquier cosa, y coleccionaron obsesivamente diarios y otras basuras en su casa. Incluso prepararon trampas en los corredores y puertas para protegerse de los intrusos.
En 1947, una llamada anónima denunció que había una persona muerta en la casa de los hermanos, y después de encontrar muchas dificultades para entrar, la policía descubrió muerto a Homer Collyer; a su hermano Langley no se lo veía por ningún lado. Dos semanas más tarde, después de sacar cerca de 100 toneladas de basura del departamento, finalmente encontraron el cuerpo de Langley Collyer parcialmente descompuesto (y comido por las ratas), apenas unos metros más allá de donde habían encontrado a su hermano. Aparentemente, Langley había estado gateando a través de túneles entre pilas de diarios para llevarle comida a su paralizado hermano cuando se disparó una de sus trampas. Días después, Homer murió de hambre.

MUERTE POR CAIDA DE CACTUS.

Nuestro siguiente protagonista se envalentonó y no midió la consecuencia de sus actos. En 1982, un joven de 27 años llamado David Grundman y su compañero de cuarto decidieron salir al desierto a cortar cactus a base de disparos. El primero fue un cactus pequeño, que cayó al primer disparo. Envalentonado por su éxito, la siguiente presa de Grundman fue un enorme cactus saguaro, de 7 metros de alto, probablemente de 100 años de edad. El disparo le sacó un gran pedazo, y el cactus cayó sobre él y lo mató.



MUERTE POR AHOGAMIENTO.

En realidad, no tendría nada de especial morir ahogado, pero el caso del poeta chino Li Po, considerado uno de los dos más grandes de la historia literaria china, fue muy peculiar por las circunstancias en las que ocurrió dicho ahogamiento. Li Po era muy conocido por su amor al licor y se sabe que escribió muchos de sus grandes poemas mientras estaba borracho. Y en ese estado se encontraba la noche en que cayó de su bote y se ahogó en el río Yangt-ze al intentar abrazar el reflejo de la luna en el agua.



MUERTE AL DAR LAS NOTICIAS.

Hay que tener mucha sangre fría para suicidarse en un programa en directo. Es querer ser protagonista de las propias noticias, y eso es lo que hizo en vivo Christine Chubbuck, que fue la primera y única presentadora de noticiero en suicidarse durante un programa en vivo. El 15 de julio de 1974, a los ocho minutos de programa, la deprimida reportera dijo: “Para mantener la política del canal 40 de traerles lo último en materia de sangre y entrañas, y a todo color, aquí tienen otra primicia: un intento de suicidio”. Y a continuación, Chubbuck sacó un revólver y se disparó en la cabeza.

MUERTE EN UN TALK SHOW.

Parecida a la muerte anterior, aunque no llegó a verse en directo, fue lo que le pasó a Jerome Irving Rodale. Este hombre era un pionero de la comida sana, un temprano propulsor de la agricultura sostenible y de las granjas orgánicas. Después de asegurar que podría vivir hasta cumplir 100 años, a menos que fuese atropellado por un auto, Rodale murió a causa de un ataque al corazón mientras era entrevistado en el Dick Cavett Show en 1971. Parecía dormido, y Cavett bromeó: “¿Lo estamos aburriendo, Sr. Rodale?”, antes de descubrir que su invitado de 72 años había efectivamente muerto. El show nunca salió al aire.

MUERTE SOBRE EL ESCENARIO.

Nuestro siguiente protagonista estaba actuando cuando nadie se dio cuenta que dejó de actuar. Dick Shawn (1924-1987) fue un comediante que tuvo un ataque al corazón y murió durante una broma que pareció extrañamente apropiada: se estaba burlando de los políticos que en su campaña decían cliches como “No me voy a dormir en mi cargo”. Shawn entonces se tiró al piso, boca abajo. En un comienzo, el público pensó que eso era parte del show, hasta que un rato después un empleado del teatro subió al escenario, constató su pulso y empezó a darle los primeros auxilios. Llegaron los paramédicos, y al público se le pidió que se fuese a casa: Dick Shawn estaba muerto.


MUERTE AL MORDERSE LA LENGUA.

Normalmente le tenemos miedo a las serpientes porque algunas de ellas pueden producirnos la muerte por su mordedura, lo que no es normal es morir por tu propia mordedura. Esto es lo que le pasó a Allan Pinkerton, famoso por crear la agencia de detectives que llevaba su nombre, que murió de una infección después de morderse la lengua cuando se resbaló en la calle.









MUERTE POR EL DEDO GORDO.

El personaje de nuestra siguiente muerte también falleció por una infección en otra parte de su cuerpo. Concretamente esto le ocurrió al famoso destilador de whisky Jack Daniel, quien decidió ir temprano a trabajar una mañana de 1911. Al querer abrir su caja fuerte y no recordaba la combinación, se enfadó tanto que se puso a patear la caja fuerte. Evidentemente, la caja fuerte era más dura que su pie (de ahí su nombre, "caja fuerte"), y se lastimó el dedo gordo, que terminó desarrollando una infección por la que murió.



MUERTE POR UNA BATUTA.

En realidad, esta muerte fue parecida a la anterior, por una herida en el dedo gordo del pie; sólo que la culpable fue una batuta. Mientras conducía el Tedéum para el rey francés Luis XIV en 1687, Jean-Baptiste Lully estaba tan concentrado en mantener el ritmo golpeando un madero contra el suelo (ése era el método habitual antes de que la batuta comenzara a usarse), que se machacó el dedo gordo del pie, pero se negó a detenerse. La herida en ese dedo devino en gangrenosa, pero Lully se negó a que se lo amputaran. La gangrena se generalizó y el terco director finalmente murió. Irónicamente, el himno que estaba conduciendo era en celebración de la recuperación de Luis XIV de una enfermedad.


MUERTE POR CASCARA DE NARANJA.

Soy de los que creo en el destino. En ese destino cruel que hace que nos salvemos de increíbles peligros, pero nos hace sucumbir ante la más absurda nimiedad. Bobby Leach era una de esas personas que desafiaba a la muerte con pruebas arriesgadas, y siempre salía ileso. En 1911 fue la segunda persona en el mundo en sobrevivir a una caída en barril por las cataratas del Niágara. Realizó muchas proezas de ese tipo, por lo que su muerte es especialmente irónica. Cuando iba caminando por una calle de Nueva Zelanda, Leach tropezó con un pedazo de cáscara de naranja. Se rompió la pierna tan mal que debió serle amputada. Murió debido a complicaciones de la cirugía.



MUERTE POR COMER POSTRE.

Es doloroso morir de hambre; pero hacerlo después de haber ingerido una gran cantidad de alimentos, y más tarde atiborrarse de platos de postre, es ciertamente irónico. El rey Adolfo Federico de Suecia amaba comer y murió por ello. Conocido como “El rey que comió hasta morir”, falleció en 1771 a la edad de 61 años a causa de un problema digestivo después de comer una cena gigantesca consistente de langosta, caviar, chucrut, sopa de repollo, ciervo ahumado, champaña y catorce platos de su postre preferido: semia, relleno de mazapán y leche.




MUERTE POR LA BARBA.

Si afeitarse tiene el peligro de cortarse la cara, dejarse la barba larga, también lo tiene. Y si no que se lo digan a Hans Steininger, un austriaco famoso por tener la barba más larga del mundo (de casi un metro y medio) y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.



MUERTE POR BUFANDA.

Igual que nos puede salvar de no coger frío y pillar un resfriado, la bufanda puede ser un arma de doble filo. La famosa bailarina, madre de la danza moderna, Isadora Duncan; murió a causa de una bufanda que le encantaba usar.
Así lo contaba el New York Times en su obituario del 15 de septiembre de 1927: “El automóvil estaba yendo a toda velocidad cuando la bufanda de seda se enganchó en la rueda y arrastró con terrible fuerza a la señorita Duncan, precipitándola con violencia contra la calle. Fue arrastrada durante varios metros hasta que el chofer se detuvo, a causa de los gritos que venían de la calle. Se reclamó ayuda médica, pero quedó probado que se estranguló y murió instantáneamente”.


http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

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