viernes, 13 de abril de 2012

GENTE BUENA

Aunque a veces reneguemos de la humanidad por cosas que vemos que hacen los demás; hay que seguir teniendo fé en ella, porque todavía queda mucha gente con corazón dispuesta a ayudar a quien lo necesita. No quiero presumir de algo así; pero he de deciros que cuando he devuelto algo de valor que me he encontrado, me he sentido muy a gusto por dentro. Aquí os dejo con una pequeña muestra de esta gente todo generosidad, que no dudan en prestar su ayuda o colaborar cuando la ocasión lo requiere.

También los animales necesitan nuestra ayuda cuando están apurados.




Una ayuda nuestra a tiempo puede salvarles la vida...


... porque ellos también nos dan su amor.


He aquí un ejemplo de solidaridad sin límites. Tiene que ver con la reparación de la central nuclear afectada por el terremoto en Japón. Os traduzco lo que dice la carta:
Señor Yamada:
"Tengo 72 años y como mucho me quedan 13 ó 15 años más. Incluso si me hubiera expuesto a la radiación, el cáncer no se desarrollaría hasta dentro de 20 ó 30 años, o incluso más. Por lo tanto, las personas de tercera edad tenemos menos posibilidades de contraer cáncer."
Un grupo de más de 200 jubilados se han ofrecido a exponerse a los altos niveles de radiación con el fin de que los jóvenes no tengan que hacerlo.
Haciendo el último sacrificio para proteger a sus hijos, y a los hijos de sus hijos.


Tenemos que ayudar a los que necesitan, porque nunca sabemos si nosotros también necesitaremos de esa ayuda.


En este establecimiento también son solidarios. Os traduzco lo que dice el cartel: "Si no tienes empleo y necesitas que te limpien la ropa para una entrevista de trabajo, te la limpiaremos gratis".


Y para que veáis que hay gente desinteresada, y que también devuelve las cosas de valor que se encuentran, aquí tenéis dos ejemplos. Os traduzco la carta que acompañaba la cartera devuelta:
"Querida Señora Quang Thai,
Como puedes ver, tu cartera está adjunta. La he encontrado en los bancos llenos de barro, al lado del río que desemboca detrás de mi casa. He intentado buscar un número de teléfono, pero no he tenido suerte. En cambio, he encontrado una dirección en la que enviártela. Espero que la perdieras hace poco. No quiero recompensa alguna y por ello me identifico como anónimo. Lo que sí quiero, es que tengas fe en la humanidad, aún hay buena gente. No importa cuan pocos haya, aún hay gente que se preocupa por los demás. Por favor, cuídate, te deseo lo mejor.
Sinceramente,
Tu amigo anónimo."




Y la otra cartera encontrada y devuelta, con una nota que os traduzco también:
"¡Hola!
Según nos ha dicho nuestro hijo, se ha encontrado la cartera al final de avenida Broadway. Estamos contentos de devolvértela".




http://severlasalreves-palindromos.blogspot.com/

1 comentario:

Ana dijo...

Muchas veces perdemos la fé en el ser humano, pero este tipos de cosas nos reconcilian con la humanidad, somos capaces de lo mejor si queremos...
:)